Sobre CO2

Las futuras generaciones dependen de cómo vivamos hoy

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La creciente población mundial, el rápido crecimiento de la clase media en países como India y China y el aumento de la demanda de alimentos, energía y bienes están presionando demasiado nuestros recursos naturales. El 75% de la población mundial vive en países donde el consumo supera el ritmo de renovación medioambiental. Se prevé un incremento de un 300% de tráfico de cargas en los próximos 20 años; y si los chinos comienzan a consumir energía como los americanos, la cantidad de petróleo necesario aumentaría en un 106%. Todos estos factores se añaden a la generación de los gases de efecto invernadero en la atmósfera de la tierra. Simplemente estamos viviendo por encima de los medios de la capacidad de carga humana de este planeta.

El efecto invernadero y los gases de efecto invernadero

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La atmósfera de la tierra es una capa relativamente fina de aire formada por una mezcla de gases. Este aire está formado hasta en un 99% de nitrógeno y oxígeno, mientras que el otro 1% está compuesto por gases atmosféricos de efecto invernadero (como CO2, metano y otros gases). El efecto invernadero es un proceso en el que los gases de efecto invernadero absorben la radiación térmica de la superficie de la tierra. Como resultado, la temperatura allí es más alta de lo que sería si el único modo de calentamiento fuera el calentamiento directo de la radiación solar. El proceso natural entre el sol, la atmósfera y la tierra se denomina «efecto invernadero» y es este proceso natural – cuando está en equilibrio- el que mantiene la vida en la tierra. Un exceso de gases de efecto invernadero calentará la atmósfera y contribuirá al calentamiento global.

Qué hacer con nuestra huella de carbono

Los años de industrialización han liberado demasiado CO2 a la atmósfera.

En 1900, las emisiones de CO2 a nivel mundial rondaban los 2.000 millones de toneladas; hacia 2004, estas emisiones habían aumentado anualmente a más de 27.000 millones de toneladas. Nuestra huella de carbono - la cantidad total de gases de efecto invernadero que produce cada uno de nosotros según lo que comemos, bebemos, fabricamos y compramos – ha llegado a ser demasiado alta. Actualmente, el calentamiento global está avanzando a un ritmo alarmante. Debemos emprender acciones para enfrentarnos al calentamiento global, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y elegir un estilo de vida que proporcione un medio ambiente sostenible para las generaciones actuales y futuras.

Hacia un estilo de vida con una tasa neutra de carbono

Mantener un medio ambiente sostenible significa vivir dentro de los límites de lo que nuestro medio ambiente puede proporcionar. Para ello, tenemos que desarrollar una tecnología y unos sistemas de transporte que no produzcan tanto carbono. También tenemos que adaptarnos a unos estilos de vida con una tasa más neutra de carbono controlando la cantidad de combustibles fósiles empleada en nuestros bienes y servicios. La medición y el realce de nuestra huella de carbono sobre los productos y los alimentos son unos de los indicadores ampliamente usados que están a nuestra disposición para determinar qué cantidad de gases de efecto invernadero se está produciendo. La imagen resulta más clara cuando se controlan factores como la acidificación, la disminución del ozono, el consumo de energía y la contaminación del suelo y el agua.

Gestión medioambiental mediante el Análisis del Ciclo de Vida

Se puede medir mejor la sostenibilidad de un producto mediante el Análisis del Ciclo de Vida (ACV). Muchas de las empresas actuales que se centran en la gestión medioambiental utilizan métodos completos de ACV para evaluar la sostenibilidad de sus productos. Un ACV completo proporciona datos de impacto medioambiental, no sólo en los materiales sino también en la fabricación, transporte, vida útil y opciones después de finalizar el ciclo de vida útil de productos (reciclaje, desecho, recuperación de energía). Además, ofrece una evaluación precisa de los beneficios de un producto y lo compara con otras alternativas.

Responsabilidad social corporativa

El rendimiento económico de las empresas siempre ha interesado a la sociedad, pero cada vez es más importante su rendimiento a nivel medioambiental y social. Teniendo esto en cuenta, muchas empresas proporcionan regularmente información sobre su rendimiento en informes sobre Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Adoptando el concepto de RSC, estas empresas pueden mostrar lo sostenibles y competitivas que han llegado a ser. Una empresa u organización socialmente responsable dirigirá su negocio correctamente, seguirá las directrices legales, y buscará el bienestar de sus empleados, la comunidad y la sociedad en general. Esas empresas prosperarán porque existe una gran demanda de productos «sostenibles». Y el medio ambiente también se beneficia.